Guanacaste: un bosque seco recuperado en el Caribe

Escrito por: María Cheda

El enmarañado bosque primario del volcán Cacao es muy tupido; nos vemos atrapados por enredaderas y arañados por afiladas espinas, que son sólo una muestra del arsenal de armas defensivas de la selva. Continuamos subiendo hasta su volcán gemelo, el cercano Orosí.

El pronunciado cono del Orosí se alza sobre un manto de selva tropical primaria de montaña. La vegetación que bordea los imperceptibles senderos se vuelve cada vez más achaparrada y se cubre de líquenes. Los troncos y ramas aparecen festoneados de líquenes colgantes, musgo y bromeliáceas. Prosiguiendo la subida por las laderas del volcán, los grandes helechos arbóreos primarios se hacen cada vez más frencuentes.

Al menos durante once meses al año los volcanes Cacao y Orosí quedan envueltos en persistentes velos de nubes. Las gotas de humedad de la niebla se condensan en las hojas del bosque, corren por las laderas y forman corrientes que tienen caudal incluso en la estación seca.

Hoy, el bosque nublado, a pesar de su nombre, está completamente libre de nubes, lo que nos permite una vista magnífica desde el borde del cráter hacia el bosque seco tropical y la sabana de Santa Rosa que se extiende a los pies. Cuando el sol aprieta, la vida en las secas tierras bajas se mantiene gracias a la humedad de los bosques de montaña de Cacao y Orosí.

guanacaste

La interacción entre los ecosistemas de las diferentes altitudes es necesaria no sólo para las plantas, sino también para los mamíferos e insectos. Además de aportar humedad, durante los meses cálidos de diciembre a abril el bosque de la montaña sirve de refugio a muchas especies del bosque seco, en especial a las polillas. Con el regreso de la lluvia en mayo estas especies bajan de nuevo a Santa Rosa para reproducirse.

El científico gurú de Guanacaste es Daniel Janzen, un catedrático de la Universidad de Pensilvania. Lleva varias décadas recogiendo, estudiando y describiendo la interacción entre los diferentes biotopos y sus flores y faunas. Sin el empeño investigador de Janzen, Guanaste no sería hoy un lugar del Patrimonio Mundial. Aquí encontramos un completo y valioso espectro ecológico de los ambientes naturales de América Central, que en otros lugares prácticamente han desaparecido. La zona más fantástica del mundo abarca desde las aguas costeras y bosques sub-húmedos de Santa Rosa, y la profusa vegetación de los dos volcanes.

Los 600 metros cuadrados de bosque seco tropical constituyen probablemente el área protegida de este tipo de hábitat más grande que existe. Está mucho más amenazado que la selva tropical. Por una parte porque antes era menos extenso y, por otra, porque es más fácil de talar y cultivar. Las sabanas escasamente arboladas de la sabana Santa Rosa son bosques secos convertidos en pasto para ganados.

Cerca ya de media noche nos sentamos a la orilla del océano Pacífico mientras la luna se eleva por el cielo sembrado de estrellas: un planetario natural sobre nosotros. Despacio, la tortuga laúd emerge del borde del agua y se arrastra penosamente playa arriba para poner sus huevos.

Más info en la página del Área de Conservación de Guanacaste

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