Estocolmo en tres dias
Itinerario básico para conocer Estocolmo, la capital de Suecia, un de las ciudades de moda en Europa, que no cambio su moneda a euros, se jacta de sus raíces vikingas y tiene pasión por el diseño.
Día 1
Empiece por el precioso cogollito de Gamla Stan, el barrio viejo de cultura sueca. Es para andar a pie por sus pasajes estrechos que conducen al mar o al lago Mälar. No es fácil diferenciarlos, tan ancho es el lago y tan estrecho el Báltico. Lo que si queda claro es que Gamla Stan es una isla. La isla donde Estocolmo comenzó en 1252.

Gamla stan (Estocolmo)
Dirijase al Salón Azul del Ayuntamiento para conocer el recinto en el que se celebra cada año la gala del Premio Nobel ante más de 1.300 personas. Observe la silueta de la antigua iglesia alemana, la Catedral, el Palacio Real y la Riddarhuset. Muy cerca, el largísimo monumento de la Sergels Torg iluminado le da un aspecto especial a la plaza que concentra, durante el día, gran parte de la movida cultural y comercial de la ciudad.
Aunque esté cansado, por la noche no deje de pasar a tomar una vodka por el Absolut Ice Bar del hotel Nordic Sea. Allí, todo –desde las paredes y la barra hasta los vasos- es de hielo hecho con el agua de un río de Laponia.
Día 2
Es día de museos. Y vaya cuales. Imperdible es el de Vasa, la embarcación que se fue a pique el día de su viaje inaugural, 10 de agosto de 1628, tras flotar sólo 15 minutos. El buque permaneció hundido durante 333 años y fue recuperado prácticamente intacto en 1961. Otra joya es el Museo Nacional, en especial el área dedicada al diseño, ítem fundamental de la historia y cultura suecas.

Drottningholm (Estocolmo)
Bastante más allá, en Drottningholm, el palacio homónimo es el elegido por el rey Carlos XVI Gustavo y su esposa Silvia, que aun hoy ocupan el ala izquierda. El ala derecha es un museo que merece ser recorrido –hay visitas guiadas en ingles- para conocer sus ornamentados salones, inmensa biblioteca y antiquísimo teatro.
Dotado de un profundo escenario de 20 metros, aún hoy se realizan funciones con las máquinas para hacer viento y truenos que el italiano Stopani ideó en 1766.
Día 3
Es hora de conocer el carácter acuático de Estocolmo, y una escapada a Sandhamm es una excelente excusa. Los barcos sales de uno de los muelles céntricos y demoran una hora y media hasta esa rocosa isla. Habitada por poquísimas personas en forma permanente –unas 100- en verano llegan a 3.500. El mulle se convierte en un mar de barcos, y el mar en escenario de importantes regatas. En primavera, un placer aparte es ver a los suecos almorzar al sol sus arenques con papas, crema y cebolla colorada. Enfundados en frazadas, disfrutan del calor de Febo que escatima su presencia y la hace tanto más valiosa que en otras latitudes.
Info: Revista Lugares (2008)
