Bariloche, Cordillera de los Andes y Lago Nahuel Huapi

Isla Victoria en Bariloche
Bariloche, se alza a los pies de la Cordillera de los Andes, cercana a la ciudad de Santiago para ir a visitar un fin de semana, constituyéndose en el panorama que permite salir de lo habitual, en sus alrededores se forjan ambientes variados de gran belleza y exuberante vegetación, bosques, planicies y pisos altitudinales, biomas, microclimas, el espectacular Lago Nahuel Huapi, la Isla Victoria, llena de bosques y acantilados en medio de un lago de 97 kilómetros de longitud.
En estas latitudes todo evoca la emoción, una veces la triste aridez de las planicies, otras tantas el caos de las montañas, el sonar del viento entre los arboles, y el misterio de sus caminos largos e interminables para el forastero.
En el Lago Nahuel Huapi, se recorre un paisaje colorido, lleno de pintorescas casas de madera, donde la gente a construido alojamientos turísticos de todo tipo, dándole al paisaje un toque popular. El hotel Llao Llao es el mas conocido de la zona, debe su nombre a un hongo muy común que crece adherido al cohiue.
El paseo en catamarán empieza en Puerto Pañuelo, a orillas de la península Llao Llao, las gaviotas decoran la embarcación y abren sus plumas al comenzar el paseo. Durante el trayecto, se puede ver las limpias aguas azules del Lago Nahuel Huapi, el verdor de la vegetación que crece en la costa y picos nevados de la Cordillera.
Éstos formando una especie de espejo reluciente y brillante, como una isla de sueños, donde los bosques de arrayanes y los caminitos dibujados entre medio, realzaran un paisaje de ilusión o de una obra de arte. Los senderos que surcan la Isla Victoria conducen hacia enormes secoyas, eucaliptos, robles, cohuies o ñires, entre otras especies arbóreas.
La excursión por esta isla se suele combinar con una visita hacia la Península de Quetrihue, donde se ve el mágico Parque Nacional de los Arrayanes, este árbol alcanza los 15 metros de altura, tiene color canela y su corteza tiñe al bosque de una cálida patina, dándole un aspecto singular y un aire esplendido que hace imaginar un cuento.
Estos senderos solamente pueden ser recorridos por los lugares demarcados y entablados, para no dañar las raíces, que han demorado cientos de años, en crecer…
