La puerta del Sol, en Madrid

Existen puntos históricos de cada ciudad del mundo, esos que con el paso del tiempo fueron sumando anécdotas, historias y que con el paso del tiempo se han transformado en los sitios de interés más importantes de cada destino. Y uno de esos sitios es La Puerta del Sol, una de las plazas más conocidas de Madrid.
La plaza de La Puerta del Sol marca el kilómetro cero de todas las carreteras de España y alberga también la Casa de Correos, con su clásico reloj construido en el siglo XIX y donado por José Rodríguez de Losada. Justamente de allí proviene la extendida tradición de comer las 12 uvas en el año nuevo. La tradición cuenta que durante las campanadas de las 12 horas del 31 de diciembre de cada año, 12 uvas deben ser ingeridas. El evento es de tal magnitud que a inicios de la década del ’60 se comenzaron a televisar las campanadas.
En la plaza de La Puerta del Sol también podremos cultivar aún más la cultura recorriendo la Estatua del Oso y el Madroño, escultura de la segunda mitad del siglo XX realizada en piedra y bronce con un peso de 20 toneladas y que marca uno de los puntos de encuentro más populares. También podremos observar la Estatua de la Mariblanca –antigua y popular escultura- y uno de los carteles publicitarios más antiguos de la casa de vinos Tío Pepe.
En 1994 se agregó la última modificación con la estatua de Carlos III, una reproducción en bronce de Miguel Ángel Rodríguez y Eduardo Zancada de la obra de Juan Pascual de Mena que originalmente se aloja en la Real Academia de Bellas Artes.
Con el paso de los años y la creciente llegada de turistas españoles y extranjeros, el interés por atraer y generar más ganancias hizo que tiendas, restaurantes y negocios de todo tipo se instalaron en la plaza desvirtuando, en cierto grado, la fachada y la tradición visual histórica de la plaza.
