Valle de hermigua en la Gomera

Paraje único, El Valle encantado es como se denomina al camino recorrido por Hermigua, que baja desde Garjonay hasta el mar acunado por una alfombra verde de flores silvestres y las majestuosas plataneras para morir a los pies del Atlántico. Este Valle quieto, tranquilo y profundo es el libro que recoge la historia de esta pequeña isla y que supone todo un encuentro armónico para el turista que busca tranquilidad e introspección.
El descenso de las carboneras por una carretera secundaria permite al turista contemplar dos altos monolitos formados por la erosión que se conocen como los Roques de San pedro y que presiden el Valle Alto.
Los Círculos de Piedra, residuos de la Gomera prehistórica y de los que aún se desconoce su utilidad, permiten al turista dar rienda suelta a la imaginación soñando y reviviendo dentro de sí cualquier tipo de ritual mágico.
Más adelante desde el Cerillas hasta la Playa de Santa Catalina, el valle está coronado por un manto verde de laurisilva y que lleva directamente a los Telares, negocio de artesanía que rescata las tradiciones y parada obligatoria en el camino. Esta zona conocida como El Convento, permite divisar las plataneras que atraviesan el túnel de La Cumbre y se extienden por todo el barranco.
A ambas laderas del Valle los huertos de granadas emulan a escaleras, ya que es la única forma de hacer cultivable un terreno tan abrupto y tan fértil a la vez, que además de ser el motor económico de la isla, es la tierra que alberga un pequeño trocito de paraíso, perdido en medio del Atlántico.
