Castillo de Ampudia

Castillo de Ampudia

El Castillo de Ampudia, de estilo señorial, declarado Monumento Nacional en 1931, se eleva sobre un pequeño monte en la localidad Palentina en Ampudia, Castilla y León. Fue construido a fines del siglo XI y es uno de los mejor conservados por estas tierras.

El Catillo de Ampudia fue habitado por relevantes figuras históricas como los hijos del rey francés Francisco I y el monarca español Felipe III. Después de la invasión francesa donde fuera invadido, destrozado y desvalijado, fue abandonado por un tiempo. Posteriormente, en 1960, fue comprado por Eugenio Fontaneda quien se ocupó de restaurarlo. Transformando la planta baja en un interesante museo, en el que se pueden admirar, hasta el día de hoy, antiguas colecciones artísticas españolas, en un ambiente decorado y amueblado según la época. Además de ser utilizado como museo, es también vivienda de la familia Fontaneda.

El Catillo de Ampudia, está construido de piedra de sillería. Su fachada responde al estilo renacentista. Es de planta trapezoide, posee almenas a ambos lados, y en sus extremos se elevan la Torre de los Homenajes y los restos de una torre desaparecida a principios del siglo pasado. Las dos esquinas restantes, están custodiadas por torres cilíndricas.

El Patio de Armas está diseñado de acuerdo a una transición entre el estilo gótico y el renacentista. Las galerías que lo conforman, los ventanales, salones, chimeneas, yeserías dan a la construcción un aspecto más residencial que de fortificación.

La puerta principal de acceso al Castillo de Ampudia, está formada por grandes arcos, decorada con el escudo del duque de Lerma y custodiada por dos torrecillas.

En las estancias palaciegas del interior del Castillo, se encuentran bellas molduras de madera y puertas y ventanas decoradas con estilo gótico. En la planta baja, se hallan las caballerizas, la cocina y los almacenes.

El Castillo de Ampudia es un lugar que vale la pena conocer, no solo por el museo que alberga, sino también por la construcción, es decir por la fortificación en sí misma que es digna de ser contemplada y admirada.

Deja un comentario