Ávila y su muralla

muralla de Ávila

La ciudad de Ávila, ubicada en el sur de Castilla y León, puede ser definida como una ciudad fortificada, ya que está protegida por una muralla de dos kilómetros y medio, característica de la época medieval. En esta ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad, los visitantes podrán contemplar la historia en cada pieza de arquitectura.

Historia de Avila

La primera fortificación fue construida alrededor del siglo III a.C., cuando la civilización romana avanzó sobre el territorio ibérico. A pesar de haber sido transformada en un importante enclave, la ciudad cayó por mucho tiempo y volvió a surgir en el siglo XI, cuando se procedió a su reconstrucción. Con la nueva población, la ciudad alcanzó a partir del siglo XVI su máximo auge gracias a la producción manual de lana.

Lugares de interés de Avila

La puerta de Los Leales constituyó uno de los ingresos principales a la ciudad de Ávila, y los visitantes deben atravesarla para llegar a la Catedral, construida entre los siglos XII y XIV, que aúna estilos góticos y barrocos. Por otra parte, no deben olvidar visitar el Museo Diocesano, donde podrán observar obras de arte del período feudal.

La plaza y el palacio de los Dávila, familia de un guerrero medieval que participó en la reconquista de la ciudad, constituyen los principales atractivos que se pueden observar dentro de la fortificación. Este palacio está formado por la unión de cuatro casas adornadas con almenas o torres. Además de las construcciones de estilo medieval, se puede apreciar arquitectura renacentista, plasmada en las casas de los linajes nobles que habitaron la ciudad durante ese período.

El atractivo de Ávila no termina dentro de la muralla, sino que fuera de los límites fortificados se encuentran importantes símbolos de la vida religiosa que tuvo lugar en la región. La Basílica de San Vicente, que data del siglo XII, y el monasterio de la Encarnación, templo románico del siglo XVI, constituyen edificios imperdibles. La Basílicia fue el hogar de Santa Teresa durante 20 años, y en el monasterio tres santos fueron convertidos en mártires. Por su parte, el monasterio de Santo Tomás, que fue construido en 1493 se destaca por haber sido la casa de veraneo de los reyes de España, y por su Museo Oriental, donde se presenta una selección de obras traídas desde el Lejano Oriente.

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