La Villa de Trillo en Guadalajara

La Villa de Trillo asciende desde la orilla del río Tajo hasta las cuevas que coronan su parte más elevada. Una exposición de casonas solariegas sobre las que destaca la iglesia renacentista y, más abajo, el puente sobre el Tajo. El contorno de La Villa de Trillo, pintado de encinas, huertas y bosques de nogal, ya ofreció asentamiento a los pueblos romanos, quienes aprovecharon las propiedades termales de las aguas que brotan aquí. Pero Trillo, también fue tierra de “gancheros“, los hombres que transportaban las maderas por el Tajo y que crearon una importante industria de carpintería, elaborando piezas tan destacadas como la puerta de La Catedral de Sigüenza.
El punto de partida para cualquier Paseo por La Villa de Trillo se encuentra en los pies de La Casa de los Molinos, junto a un salto espectacular del río Cifuentes. Se trata del edificio más antiguo del pueblo (siglo XII), que fue el lugar donde se cortaba la madera que luego sería transportada por los audaces gancheros. La Casa de los Molinos ha sido rehabilitada con la idea que se convierta en El Museo de la Energía. Subiendo por la escalera de la izquierda del molino se llega hasta el centro de La Villa de Trillo, donde esta la Iglesia Parroquial (siglo XVI).
El siguiente objetivo, al pasear por La Villa de Trillo en España, es el Rollo Picota, un monumento construido cuando Trillo consiguió el titulo de Villa en el siglo XVII. En el Rollo de Picota se iniciaban las Rondas de Mocedad y era donde los recién casados abrían el baile después de la ceremonia oficial. Un poco más arriba esperan las numerosas cuevas que en su día sirvieron como vivienda y, posteriormente se utilizaron para guardar el vino. El recorrido por lo alto de Trillo termina al final de la cuesta desde donde tendrás la mejor panorámica de los Montes Gemelos que se conocen como Las Tetas de Viana. También se divisa el Cerro de Villavieja donde se han hayado restos visigodos.
Para terminar, ya en la zona baja de La Villa de Trillo, vale la pena detenerse un momento sobre el Puente que atraviesa el Tajo, construido en el siglo XVI. Sus alrededores fueron escenario de varias batallas hasta que el ejército de Napoleón lo destruyó en la Guerra de la Independencia. En 1826 fue reconstruido bajo el reinado de Fernando VII.