San Vicente de la Barquera, pueblo de pescadores

san vicente de la barquera

San Vicente de la Barquera es un pueblo de pescadores, el último resquicio cantábrico antes de Asturias. Patrimonio monumental por sus tradiciones, fiestas y exquisita gastronomía que hacen de la parada en este idílico pueblo algo obligado para los turistas que recorren la ruta que une Santander con Oviedo.

Sus arraigadas tradiciones estrechamente ligadas con el mar se unen en la pesca, los barcos y el paisaje marítimo con sus magníficas playas que rigen la vida de los barqueños.

San Vicente de la Barquera es el cruce de dos caminos históricos: Es una de las etapas principales para los que cada año siguen el camino de Santiago por la costa y donde la ruta Jacobea se bifurca y conduce siguiendo el rió Nansa a otro no menos importante lugar de peregrinación; el Monasterio de Santo Toribio de Liébana.

La tradición pesquera ha ido influyendo notoriamente en su gente; hacia el año 1210 se impulsó el comercio marítimo al conceder una franja de litoral exclusiva para las embarcaciones de San Vicente y fue, a partir de este momento, cuando se vio incrementada la captura de ballenas y besugos y por ende el gran apogeo de la ciudad y los astilleros cuyas embarcaciones fueron decisivas en la guerra de los cien años.

El constante devenir de tradición peregrina e historia han ido dando paso con el tiempo a un patrimonio arquitectónico que ha sido declarado patrimonio histórico y artístico de la humanidad, destacando su casco viejo donde se hallaba enclavado el Castillo del Rey, la Torre del Preboste o el Hospital de la Concepción.

Hoy en día las principales fuentes de riqueza provienen de la pesca, la ganadería y el turismo, actividades en las que su gente se vuelcan para agradar a todos sus visitantes, familias y personas que buscan en sus destinos, reconocer los parajes claves de nuestra historia.

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